miércoles, 22 de junio de 2011

Camino de Santiago - Etapa 4

Levantándonos casi las penúltimas y Yolanda con "dolor de cabeza", empaquetamos todas las cosas, cargamos las alforjas en las bicis y nos dispusimos a salir, pero caí en que sería interesante pagar. Esperamos unos 15 minutos en la entrada, tocando el timbre varias veces pero como no vino nadie nos fuimos sin pagar (y yo contenta de hacer un sinpa, que soy catalana tu!). Desayunamos tranquilamente y al acabar volvimos al albergue para pagar (en el fondo somos buena gente...). Nos encontramos al dueño y nos dijo que ya pagamos ayer, pero ninguna de las dos se acordaba... Al final, hicimos que el dueño despertase a su mujer para confirmar haber pagado y efectivamente fue así. Nos comentó como fue la situación
de la noche anterior y tenia toda la razón, los recuerdas iban apareciendo. Es mas, pague yo por las 2! (y queríamos volver a pagar...eso es generosidad y lo demás son tonterías...) Entre las copas, la cena, el vino, el orujo.. la noche nos confundió...

Partimos después de Javi y Susi ya que ellos habían desayunado antes, y tiramos las dos solas aprovechando que los chicos nos dieron ventaja. Durante un buen rato me preguntaba cuando tardarían en aparecer ya que iban que se las pelan... pero se lo tomaron con calma...
De entrada el camino era subida y nos daba pereza porque no habíamos calentado ni nada, pero ya no viene de aquí. Paramos a comer en Portomarin bastante pronto porque había hambre, aunque si lo llegamos a saber tiramos un poco mas porque los chicos nos esperaban en otro pueblo para comer pulpo...
Toni, el dueño de un bar al que le pedimos indicaciones nos explicó que el camino se debe hacer con la pareja porque es la prueba de fuego para confirmar o deshacer la relación, y que claro, en el camino hay muchas rupturas y divorcios. De hecho, también hay mucho "despiporre" entre pelegrinos. Se dice que lo que pasa en el camino se queda en él (como lo que pasa en las Vegas... que mal está la gente...).

Una vez continuamos el camino, Yolanda se para a charlar con otro bicigrino que venia muy cargado y dormía en tienda de campaña. Atención, que el hombre venía de Bélgica... 2 meses creo que llevaba ciclando. Estuvimos un buen rato charlando con él y se nos pasó el tiempo. Luego tuvimos que correr y acabamos yendo por la carretera porque los músculos ya dolían un poquito...para llegar a Melide, alojarnos, encontrar la gente e ir a cenar (adivinad que...).

Por la noche Yolanda durmió como un angelito, pero yo no porque teníamos un oso en la habitación. Después de buscar los tapones sin éxito, chequear el FB, el twitter, el e-mail, etc, etc ya no sabía como ponerme. Un poco mas y me voy al rellano a dormir... en fin...

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