sábado, 15 de agosto de 2015

TransAndalus - La Crónica

El año pasado nos animamos a hacer otra de nuestras rutillas en bici. Y ni cortas ni perezosas... nos lanzamos a la TransAndalus!!! Eso si, solo un trozo, que la vida laboral no nos permite estar de picos pardos tanto tiempo como para hacer 2000 Km.

Bajamos en coche hasta Córdoba y de allí la idea era coger un autobús hasta Huelva el 23/09, desde donde volveríamos con la bici. Al final no pudo ser ya que el tema del transporte se tornó muy complicado. Como tuvimos que improvisar, al final decidimos ir en coche hasta Matalascañas y desde allí hacer una ruta circular.Y allí que nos fuimos!

24/09/2014
Nos levantamos bien prontito y carretera y manta. Una vez en ruta, no pudimos evitar el deseo de pararnos en Sevilla y pedalear un rato. Al final acabamos chapoteando en una fuente pública del calor que hacía.
Llegamos por tarde a Matalascañas, esa urbanización fantasma en la que a finales de setiembre ya no queda ni el tato y los supermercados son difíciles de encontrar. Nos cogimos una habitación en el Hotel El Cortijo, (a precio económico por ser fuera de temporada) y estuvimos de lujo.
Chequeamos por internet las mareas de la zona, ya que la ruta empezaba pedaleando por la playa y la marea debía estar baja. Y nos pusimos hora de salida.

ETAPA 1 -25/09/2014 Matalascañas - Costa Ballena

Nos levantamos pronto y después de desayunar en el único bar abierto enrutamos hacia la playa. 
Una vez allí, como somos muy cautelosas, nos acercamos a la caseta del guarda para preguntarle que tal íbamos de tiempo para cruzar la playa, y nos dijo que mal. Íbamos tarde. (La primera en la frente...). Según el guarda teníamos que haber salido antes ya que la marea ya hacía rato que estaba subiendo y no podríamos llegar al otro extremo (30 km). 
Después de discernir si seguir o no, tiramos "pa lante como los de alicante".
La primera sensación de pedalear por la arena de la playa fue rara y curiosa. Normal, teníamos que habituarnos, y mas con dos alforjas y a saber cuantos kilos... Pero mas o menos fuimos tirando y bien. A veces encontrábamos trozos de arena que no estaba compacta y se nos enganchaba la rueda, pero no era imposible. 
La playa es encantadora. No hay nadie, ya que es zona protegida al formar parte de Doñana, con lo que os podéis imaginar la fauna... cigueñas, garzas, abejarucos... delfines...etc. 
Mientras circulábamos (a toda caña para que no nos pillase la marea) algún que otro vehículo nos adelantó: una moto, una furgo de limpieza y algún 4x4 de turistas. Cuando ya llevábamos un rato vimos a lo lejos un punto negro y pensamos: "-mira, ya vuelve el de la moto".  Pero al acercarnos: "-a no, es un perro", y al final era: "-un jabaliiiiiii". En medio de la playa y mas ancho que pancho. Que gracia. 
Llevábamos dos horas y ya era bastante duro pedalear. Además nos llovió un poco. Nos quedaba poca zona de arena compacta. Al final no tuvimos mas remedio que bajar de las bicis y arrastrarlas. Sol, calor, sed: empezábamos a ver espejismos.. 
Cuando por fin vislumbramos San Lucar a la otra orilla, llamamos al barquero que nos tenía que venir a recoger a la playa y cruzar el río. que nos dio unas fantásticas indicaciones: "os tenéis que parar donde esta el cartel". Andamos y andamos y no vimos ningún cartel así que le tuvimos que volver a llamar, y el señor dice: "si os veo desde aquí, os habéis pasado de largo!"." -Comor??"
Al final el cartel resultó ser un par de maderas con una matricula... ¬ ¬ ver para creer...
Cruzamos a San Lucar, descansamos, nos avituallamos y seguimos. Pasamos por Chipiona, y como ya se iba haciendo un poco tarde empezamos a buscar donde quedarnos a dormir. al final nos quedamos en el camping Costa Ballena. Un camping rodeado de campos de algodón, con un montón de gatitos y una playa donde vimos la puesta de sol.

Km: 52 km.
Caídas: amagos muchos (ya sabéis, el peso de las alforjas..) pero caídas ninguna.
Pinchazos: ninguno.


ETAPA 2 - 26/09/2014 Costa Ballena - Cadiz

Después de levantarnos y desayunar en el bar del camping, salimos en dirección Puerto Santa María, que es por donde indica la TransAndalus. Cuando ya llevábamos un buen rato de pedaleo nos cruzamos con unos simpáticos ciclistas que volvían de hacer su ruta mañanera y charlamos un rato. Los "chicos" (que tendrían entre 40 y 50 años) nos recomendaron cambiar la ruta y tirar para Rota, que es muy bonito y de allí coger el ferri hasta Cadiz, que nos valía mas la pena. El plan nos agradó tanto que allí que nos fuimos. Los seguimos hasta Rota y hicimos unas cañas mientras esperábamos el Ferri. Fue muy divertido, siempre te encuentras gente muy maja que está tan fatal como nosotras. Cuando ya nos despedimos y fuimos a coger el Ferri, lo perdimos (que contrariedad!) así que nos fuimos a la playa a tomar el sol como lagartijas. Eso es vida y lo demás son tonterías. Rota tiene mucho encanto, todo y tener la base naval ahí al lado.
Cuando llegó la hora fuimos al puerto y esa vez sí, cogimos el Ferri. Allí encontramos otro chico que nos estuvo dando recomendaciones de Cadiz, y a lo tonto al final nos quedamos en Cadiz pasando el día, disfrutando de sus parajes entre cañas y tapas. Buscamos un sitio donde alojarnos, que fue bastante difícil ya que estaba todo lleno, pero al final encontramos un hotelillo con 2 habitaciones individuales. Que bien se duerme en una cama, y eso que solo hemos dormido un día en la tienda de campaña... 

Km: 26,5. vergüenza me da, tan pocos km... tranquilos que el recorrido en ferri no esta dentro de esos 26... ;) 
Caídas: las tonterías de siempre pero sin llegar al suelo.
Pinchazos: los de la barriga, del empacho de tapeo...


ETAPA 3 - 27/09/2014 Cadiz - Conil

A ver si pedaleábamos un poco mas, que a lo tonto no estábamos haciendo el huevo.
Salimos del hotelillo y tiramos para donde creíamos estaba la salida de Cadiz. Tuvimos que pararnos a preguntar y no íbamos en buen camino. Al final puse el GPS y lo seguimos. Que orientación tenemos.. casi hacemos mas km que el día anterior solo intentando salir de Cadiz, que vueltas dimos!
Al final sí, ya tomamos el camino correcto. Y pintaba que sería durillo. Como todos los ciclistas sabemos, en bici todo viene de culo menos el viento, que siempre viene de cara... y ese día hacia mucho viento. Así que tranquilidad y paciencia, dejando atrás esa Cadiz que siempre nos embelesa.
A punto de llegar a San Fernando nos encontramos otros chicos que volvían de hacer su ruta y estuvimos hablando. De hecho siempre nos acaban hablando, ya que no es muy común ver dos chicas con alforjas y a lo loco...
Nos indicaron como retomar el camino de la TransAndalus, ya que nos habíamos desviado un poco, y después de cruzar San Fernando volvíamos a estar en la ruta correcta.
Pasamos por zonas donde había gente mariscando y vimos cangrejos por doquier. Es muy curioso ver centenares de cangrejos bailando por las arenas fangosas, entrando y saliendo de sus agujeros. 
Llegamos a Chiclana y nos paramos a comer delicatesen en un lugar de lujo: pan con queso, gazpacho y patatas fritas en el parquing del Lidl (sí, cuando el hambre aprieta todo sabe al agua de Dosrius).
Cuando continuamos la ruta, volvimos a poner el GPS porque estábamos descolocadas, pero pronto nos reubicamos. Una vez saliendo de la urbe y cogiendo pista nos encontramos mas ciclistas que volvían de su salida (somos una plaga, estamos por todas partes). Nos indicaron por donde tirar (para variar) ya que la ruta no estaba muy clara. normalmente estas cosas no nos pasan, pero la TransAndalus está bastante mal indicada, y la ruta en papel no es de gran ayuda.
Seguimos en dirección Roche y como no nos perdimos (solo un poco). Yolanda estuvo a punto de ir a preguntar a una amable chica que estaba al pie de carretera, pero no quisimos aullentarle los clientes y al final preguntamos en una gasolinera. Seguimos el camino con el pesado viento de cara, para variar, y por fin llegamos a Roche y sus acantilados. Que vistas y que paisaje! Yolanda bajó a bañarse mientras yo hacía guardia en las bicis. Que queréis, no iba a bajar los 1000 escalones con la bici, y ya sabéis, yo por mi bici mato. 
Después de relajarnos continuamos hasta Conil. Ya habíamos hecho suficiente por hoy y se estaba haciendo tarde, así que buscamos un camping. Encontramos uno justo en las afueras, así que después de desempacar y ducharnos cogimos la bici para ir al centro a comprar comida y visitar un poco. Pero la visita se quedó en nada, no teníamos el pompis para farolillos, ya empezaba a doler... así que para la tienda y a dormir. 

Km: 60. vamos mejorando
Caídas: ninguna, pero casi se nos lleva el viento si no llega a ser por las alforjas...
Pinchazos: los de los mosquitos. ¿por que solo me pican a mi?


ETAPA 4 - 28/09/2014 Conil - Barbate

Desmontamos la tienda de campaña y nos fuimos al paseo marítimo para continuar la ruta. Cruzamos el río por el puente de madera y tiramos recto por camino arenoso paralelo al mar, llegando a la playa de El Palmar. Esta zona es muy hippy y surfera. Al final de esta playa giramos a la izquierda y nos debíamos de la playa. A partir de aquí vamos cruzando por urbanizaciones, campos y


hacemos algunos tramos de carretera hasta llegar al Cabo de Trafalgar (nos hemos vuelto a desviar de la ruta, pero como no íbamos a visitar el faro?). El Cabo es otro de los parajes que te deja boquiabierto por su playa, sus rocas verdosas y las vistas. Después del baño de rigor y tumbarnos en la arena un rato, continuamos nuestro camino a los Caños de Meca. Otra zona de acantilados y playas que te quitan el aire. Pasados los acantilados, no sabíamos por donde continuar, (es lo que tiene pasarse la ruta por el forro). Intentamos adentrarnos campo a través por una senda arenosa y empinada por donde nos dijeron que podíamos continuar y empalmar la ruta. La senda no ciclable y era muy costoso arrastrar las burras cuesta arriba cargadas con las alforjas, así que no tuvimos mas remedio que desviarnos y tomar la carretera para Barbate. Y que carretera, que subida... que solana... la zona era bonita a la par de costosa. Cuando ya estábamos cerca pudimos retomar pista y disfrutar del monte. siempre paralelo a acantilados de vértigo. Llegamos a Barbate relativamente pronto, pero decidimos finalizar aquí la ruta. Estábamos de vacaciones, no veníamos a sufrir! buscamos un hostal, ya que no vimos campings, y después de dejarlo todo y asearnos nos fuimos a la playa (con la bici claro, ¿para que vamos a andar?). Luego visitamos el pueblo y alimentamos a los mosquitos. Paseando paralelo al río vimos una persona buceando. Sí, en el río, y el agua no era clara precisamente... le preguntamos a un lugareño que hacía un tío en el río y nos respondió: -"ya sabes, eso, buscando, a ver que encuentra". Nos costo pero al final lo entendimos. Toda esa parte es una zona de desembarcos ilegales y trafico de droga, y frecuentemente tiran alijos de coca a la costa para no ser pillados... así que el buzo estaba buscando coca... vaya tela...
Cenamos unas tapillas y a dormir.


ETAPA 5 - 29/09/2014 Barbate - Matalascañas

El día anterior decidimos que ya era hora de volver a Matalascañas y finalizar nuestro pequeño viaje por la TransAndalus. Pero no íbamos a deshacer el camino en bici, así que buscamos la compañía de autobuses y cogimos uno bien pronto para que nos llevase a Sanlucar de Barrameda. 

En Sanlucar contactamos con el barquero y nos cruzó el río. Nos aseguró que era buena hora para circular por la playa ya que la marea justo empezaba a subir ahora. Así que a pedalear por la playa.
La verdad es que los 30 km de playa vírgenes de Matalascañas es de los tramos mas sorprendentes de la ruta. Por la tranquilidad, por la cantidad de pájaros diferentes que se puede ver, lanzandose de cabeza al mar para pescar, por los delfines saltando cerca de la orilla, incluso tortugas se pueden ver. Es algo cansado cruzarla pero vale la pena la experiencia. De hecho, cuando ya llegábamos a Matalascañas, estábamos tan cansadas que casi preferíamos bajar e ir a pie... vaya ciclistas...
Estuvimos buscando un sitio para comer pero eso era un pueblo fantasma, no había gente, ni vida ni na. Así que tiramos y tiramos hasta por fin llegar al hotel donde teníamos el coche. ¡Prueba superada!
Lo desmontamos todo, cargamos el coche y tiramos a para casa, no sin pararnos para comer en algún lado porque teníamos una hambre atroz.
Todo lo bueno se acaba pronto. Las vacaciones se acaban y hay que volver. Esperamos con ganas cual será la próxima ruta que hagamos.

km: 37 (por arenas movedizas y terrenos pantanosos llenos de culebras)
Caídas: Una, no hace falta decir quien.
Pinchazos: ni un día.

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