martes, 17 de enero de 2017

Caminata dominguera. O como lo llamo yo: dando un paseo...

Este domingo seguimos con el plan de caminar ya que somos unos rajados para coger la bici con este frío siberiano...
Por suerte para mí, no me han hecho madrugar tanto ya que hemos quedado a las 8:00 y no a las 7... (aunque Ricardo lo intentó...) :P a esa hora hay gente muy rara en la playa... como un tío haciendo una mezcla de artes marciales y ballet... esta claro que le hacía falta algo de practica...

Empezamos a caminar paralelos a la vía del tren dirección Girona, con la decisión de hacer hacer 2,15 h de ida, hacer el café y darnos la vuelta. El optimista de Ricardo creía que llegaríamos hasta Calella, pero alma de cantaro, como vamos a llegar con esa velocidad de crucero.... Tal como yo preveia, llegaríamos a Canet como mucho. Que nos conocemos... y entre sácame esto de la mochila, vuelvelo a guardar, espera que me quito una manga, mira que flor tan bonita, a que huelen las nubes...vamos.. de ahí lo de "dando un paseo"...
Suerte que es todo recto y no había opción a perdernos ni equivocarnos... que si no tampoco llegaríamos a Canet... 
Hicimos el café riera arriba para separarnos de la nacional II y cobijarnos del viento. Desayunamos "like a sir" un café con leche y un croisan riquisimo. Esta vez nada de platano (bueno, uno sí, pero sin malpensar!),  ni pasas, nueces, galletas, dátiles y todo lo posiblemente energético para sobrevivir a una hecatombe (porque hay que ver como zampan...) y es que no se puede salir con resaquilla...

Nos volvimos a abrigar con los 20 kilos de ropa que llevábamos y vuelta atrás. El día acompañaba porque estaba despejado y se podía ver perfectamente Monjuic desde Canet. Lástima que a esa hora ya hubiese tanta gente aprovechando el sol, así que la vuelta fue un reto, carrera con obstáculos. Los últimos kilómetros se hacen siempre mas largos, y mas con las piedras del camino. A uno se le ocurrio querer cruzar arenys por dentro del túnel del tren... como nos subimos cuando estamos a tope... pero nosotras ni hablar del peluquin!
Llegamos a Mataro y nos pusimos a estirar como Eva Nasarre. Un espectáculo digno de admirar... y colorin colorado, 26 kilómetros habíamos caminado.


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